El 85% de los productores tan sólo tienen el 12% de la faena y en la otra punta el 2% de los productores participa casi con el 50%.
Cuando avanzamos y vemos la cantidad de madres que tienen del total la cifra sufre una importante baja y se ubica en el 26% del total de vientres productivos.

Cuando continuamos y vemos la participación de animales entregados a faena, el porcentaje continúa bajando y representa tan solo el 12% del total. Este grupo tiene un promedio de tan solo 26 madres por establecimiento y una productividad de un poco más de 1.100 kilos por madre y por año.
En el segundo grupo tenemos los productores considerados medianos con una participación del 13% del total de productores. Al observar la participación en la cantidad de madres que tienen en referencia al total, el porcentaje es del 39%, siendo el que mayor cantidad posee. Con respecto a los animales entregados a faena, siempre analizando el año 2018, también participan con el 39% de las cabezas. Cuando observamos el promedio de madres productivas en este grupo el número nos da 253 vientres y la productividad de cada uno de ellos es de 2.300 kilos por madre y por año.
Finalmente queda el grupo de los establecimientos grandes con una participación tan solo del 2% de la cantidad total de criaderos en el país. Cuando analizamos la participación en la cantidad de madres del total el porcentaje nos da 35%, segundos en participación de madres. En cuanto a la cantidad de animales entregados a faena este grupo tiene la mayor participación con el 49% del total. En el análisis de la cantidad de madres por establecimiento el número promedio es de 1.384 y la productividad por madre y por año supera los 3.100 kilos.
La realidad nos indica que el 85% de los productores tan solo tienen el 12% de la faena y en la otra punta el 2% de los productores participa casi con el 50%, un dato "triste" que nos está mostrando un proceso de concentración.
Lo anterior son solo números, lo que se necesita es el análisis para revertirlos y como ejemplo siguiendo con los números, si se duplicara la cantidad de kilos producidos por las madres del grupo de productores pequeños podrían participar en el 22% de la oferta nacional, cifra que tenían apenas hace 5 años.
No se puede esperar nada del Gobierno Nacional, el cual estuvo preocupado por los grandes (Atendió un sinnúmero de veces a BRF, dándolo como ejemplo de inversión y la respuesta fue irse del país). De algunos Gobiernos Provinciales y otros Municipales puede haber alguna respuesta al problema de los productores chicos.
Pero para el verdadero cambio están las herramientas y las comentan y ofrecen todos los días los profesionales del INTA Marcos Juárez, de las Facultades de Zabala, Río Cuarto y la gente del CIAP. No solo hay que escuchar, sino hacer lo que dicen.-

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