(Por Patricio Montesino para Rebelión.org).- El actual inquilino de la Casa Blanca Donald Trump dijo hace poco tiempo que su propósito es acabar con el Socialismo, sin embargo, analistas coinciden en que el terrorista económico, como lo han bautizado, está hundiendo a Estados Unidos con sus guerras comerciales contra todos, e incluso al capitalismo mundial.


No le ha bastado solo con sus graves enfrentamientos con Rusia y China, sus principales grandes potencias competidoras, ni con otras emergentes y numerosas naciones, sino también la ha emprendido más recientemente con los viejos “aliados” de Washington: la Unión Europea (UE).

En medio de un posible juicio político que le preparan en su país por un supuesto escándalo con Ucrania, Trump anunció la subida de aranceles a numerosos productos europeos, lo cual ha encendido las alarmas en el llamado viejo continente.

El terrorista económico se busca cada día más contendientes porque tiene sancionada o bloqueada a media humanidad, mientras amenaza con intervenciones militares o conflictos bélicos, y le importa un bledo las afectaciones del cambio climático al planeta tierra.

Entre sus compatriotas al“emperador” de turno tampoco le va bien. Ha perdido popularidad y credibilidad, y según una encuesta de la agencia de noticias Reuters, el 45 por ciento de los estadounidenses aprueba que le inicien el proceso político para destronarlo de su reinado.

Trump está muy furioso, casi fuera de sus cabales, porque al mismo tiempo de ser denunciado por sus conductas fascistas, violentas e incoherentes, es el hazme reír de los medios de comunicación internacionales, de las redes sociales y de no pocos dignatarios y personalidades del mundo.

Uno de sus recientes aportes a la burla, fue declarar que le querían dar un golpe de Estado con el “Impeachment” al que pretenden someterlo, lo cual fue respondido en las redes sociales con un conocido refrán popular: “Quien a hierro mata, a hierro muere”.

Vale recordar la frase reiterada del presidente de Bolivia, Evo Morales, de que en Estados Unidos no se dan golpes de Estado porque, claro, no hay embajada de Washington.

Y tiene mucha razón Evo. La Casa Blanca y el Pentágono, a través de sus legaciones diplomáticas, han orquestado y patrocinado todos los golpes, tanto los denominados suaves como los castrenses, que se han escenificado para destronar a gobiernos considerados “adversarios” en la mayoría de las naciones de nuestro planeta.

Pero Trump podría ser el primero quien a hierro mueradado que está poniendo en peligro demasiados intereses, además del cada vez menor hegemonismo de Washington, e incluso del capitalismo como sistema.

El terrorista económico camina sin duda alguna por un escabroso y oscuro camino, cuyas únicas salidas quizás sean su expulsión de la Casa Blanca, o su no reelección en las cercanas elecciones de Estados Unidos.
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