Home NACIONALES LA DERECHA ARGENTINA SIEMPRE ENVUELTA EN CORRUPCIÓN, AÚN EN LAS CRUZADAS “VENDIDAS” COMO ACTOS PATRIÓTICOS

LA DERECHA ARGENTINA SIEMPRE ENVUELTA EN CORRUPCIÓN, AÚN EN LAS CRUZADAS “VENDIDAS” COMO ACTOS PATRIÓTICOS

by rularrondo

Álvaro Gabriel Barros García, denunció irregularidades en el Congreso de la Nación cuando fue Diputado. Inició un juicio contra un proveedor involucrado en los actos de corrupción pero el Ministerio de Guerra abortó el acto.

Una de las muestras fue el genocidio conocido como “Campaña del Desierto”. Así lo denunció este militar de esos tiempos. Inició un juicio contra un proveedor del Ejército, pero este fue cerrado por orden del Ministerio de Guerra. Ante esto, renunció al Ejército, convencido de que la corrupción estaba enquistada en lo más profundo del poder.

Entre otras cosas, el genocidio que convirtió en “héroe” a Julio Argentino Roca, fue un negocio inmobiliario para beneficio de los poderosos, pagado el bobo estado de todos los tiempos. Pero además, un acto corrupto de punta a punta, ya que no solo se quedaban con territorio poblado por comunidades aborígenes, sino que además le robaban el sueldo a los pobres soldados que iban a matar o morir en condiciones de extrema precariedad.

Lo dicho no es una opinión a la distancia de los tiempos. Es la denuncia de un hombre de esa época, que también era militar. Se trata de Álvaro Gabriel Barros García, que además de militar fue diputado, gobernador interino de la provincia de Buenos Aires. Antes de eso fue el primer gobernador de la Gobernación de la Patagonia el 21 de octubre de 1878, cargo que asumió el 26 de enero de 1879 —antes de la ofensiva principal de la Conquista del Desierto— y que ejerció hasta julio de 1882. Datos que aporto para poner en contexto quien es que se “atrevió” a manchar la imagen de Roca y compañía.

Palabras textuales de Álvaro Barros: “…El Ejército Argentino, siendo uno de los más deficientes y atrasados, es el más caro del mundo. (…) El resultado económico de este desorden es notable. Mientras que el soldado alemán cuesta $ 199 fuertes por año y el francés 189, el argentino cuesta 521 y mucho más en tiempo de guerra, y sufre como ninguno y en todo tiempo, todo género de necesidades y miserias.”

Pero no solo era un ejército “caro” sino –como lo marca este militar que la historia ha escondido- un ejército DEFICIENTE. Yeso no es todo. Porque la magnífica paga que el estado disponía para los soldados, alguien la hacía desaparecer y nunca llegó a los bolsillos de aquellos hombres que habían sido reclutados a la fuerza, ya que por su pobreza e indefensión, no tenían como probar que no eran escoria de la sociedad, sino empobrecidos por la avaricia de siempre de los ricos amigos del poder.

“…Imagínese usted a un soldado mal vestido, casi desnudo, al raso completamente, en medio de los rigores de un invierno harto cruel, sin lumbre que calentara sus miembros ateridos, y más que todo sin el alimento necesario a la conservación de sus fuerzas; imagínese todo esto, digo, y tendrá una idea más o menos exacta de lo que acá se ha sufrido…”. Una descripción cruda. No solo no les llegaba la paga, sino que tampoco lo más elemental, como ropa y alimentos.

Agrega Álvaro Gabriel Barros García, en alusión a la dimensión del ejército de esa época, comparándolo con el de otras naciones desarrolladas: “…Con arreglo a aquellos principios de organización que con poca diferencia se observan en todos los ejércitos europeos, y han dado excelentes resultados en la guerra, el ejército argentino que consta de 8.000 soldados, estaría perfectamente servido con 270 oficiales (tiene 604) y 57 jefes de línea (tiene 302), resultando un exceso de oficiales del 89% y de jefes, del 709%…”

Álvaro hizo la denuncia forma en el Congreso de la Nación Argentina el día 7 de junio de 1876.

TELÉFONO PARA LOS DERECHOSOS

Para los “derechosos” que como primer argumento en contra de los pueblos originarios, exponen los malones, también Álvaro Barros les puede explicar desde lo profundo de la historia, cómo fueron las cosas.

“…El Gobierno [que] manda entregar raciones a los indios, con el objeto que vivan de ellas sin necesidad de robar. La imprevisión con que se procede a su entrega ha permitido que los encargados y los proveedores puedan abusar libremente. Vencido el plazo, la entrega no se hace; los indios esperan, reclaman, van y vienen y nada consiguen, hasta que cansados y apurados por la necesidad convienen con el proveedor en recibir el todo en dinero o una parte en dinero y otra en efectos. En dinero vienen a recibir apenas un 10% del valor de los artículos y éstos de tan mala calidad y tan escamoteados, que poco más o menos sufren la misma rebaja. Lo que no venden al proveedor lo entregan con igual desventaja a otros, en pago de tejidos u otros efectos que sobre esto les dan al fiado; y despojados así de este recurso, van luego a desquitarse en los intereses del hacendado…”, expresiones textuales de este ex militar, ex diputado de la Nación, Álvaro Gabriel Barros García.

Fuente: “Un militar valiente y honorable denuncia los negociados de la ‘Conquista del Desierto”

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