viernes 25 de junio de 2021 - Edición Nº933

Columnistas | 10 jun 2021

Saltimbanqui

Historia de una foto

Pequeña reseña de una de las dirigentes políticas más importante de la actualidad. Tiempo de lectura: 5 minutos.


Por: "Cuchito"

Con tan solo 15 años comenzó a militar en la Juventud Peronista allá por 1971. Fue una de las que se retiró de la Plaza aquel 1 de mayo de 1974 en el que Perón llamó “imberbes” a la parcialidad que se revelaba contra algunos acuerdos y personajes que formaban parte de esa construcción de poder. Establecida la dictadura, y ya habiendo cumplido la mayoría de edad, decidió irse del país junto a varios dirigentes de la JP y Montoneros, y resguardarse en el exilio. Fue sí que recorrió varios países como Brasil, México, Francia y España, siendo esta última su estadía más importante, ya que muchos aseguran que Patricia desde allí reclutaba gente para una contraofensiva con fecha en 1979, de la cual increíblemente no participó y le llevó la condena eterna de varios de sus compañeros.

 

Entrada la democracia adhirió nuevamente a las filas del peronismo, en este caso de la mano de Dante Gullo, formando parte de la Juventud Peronista Unificada, que en ese momento apoyaba la candidatura de Antonio Cafiero en la Renovación Peronista, enfrentando abiertamente al sector que encabezaba el intendente de Avellaneda, Herminio Iglesias y Jorge Triaca padre (De allí la nota de la imagen). Pero eso no le impidió abrazar al menemismo en 1987 después que el dirigente riojano le ganara la interna a Cafiero… “estos son mis principios, y si no le gustan tengo estos otros…” diría Groucho Marx. Ya establecida en el armado liberal que proponía el mercado mediante Carlos Menem, se hizo cargo de la campaña de Avelino Oporto en 1991, pero la suerte le fue esquiva y un joven radical Fernando de la Rúa ganaría la elección.

Debutó en la representación política en 1993, al ser electa diputada nacional por la Capital Federal, lista que encabezaban dos pesos pesados, Erman González y Migue Ángel Toma. Pero el menemismo llevó adelante un plan de destrucción económica y social devastador, y Patricia ni lerda ni perezosa saltó del barco antes que naufragara, aliándose a Gustavo Beliz para formar un espacio propio al que llamaron Unión Por Todos, que en su primera elección perdió contra el voto en blanco. Su recorrida posterior contó con su participación en el gobierno municipal de Juanjo Álvarez en Hurlingham, comenzando allí una relación que la “Seguridad” (que con el tiempo fue perfeccionando), y acompañó a Álvarez a la provincia cuando León Arlasnian lo designó como Subsecretario de Seguridad Provincial en la gobernación de Eduardo Duhalde. Eran tiempos de la “Maldita Policía”, y allí Patricia empezaría a codearse con quienes conducían la institución desde las sombras.

 

Ya con De la Rúa como presidente, Patricia, que venía de ser funcionaria del área de Seguridad del gobierno de Duhalde, como por arte de magia es designada como Secretaria de Políticas Criminales y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia de la Nación, es decir, vuelve a salirse del peronismo para ser funcionaria de un gobierno radical. Al poco tiempo estalla en los medios un escándalo de magnitud con la famosa “banelco” que recibieron algunos legisladores para aprobar la reforma laboral, y allí estuvo Pato dispuesta a hacerse cargo del Ministerio de Trabajo de la Nación, enfocándose rápidamente contra la representación sindical de los trabajadores, enfrentándose a Moyano y queriendo parece inflexible ante los reclamos genuinos del sector que venía devastado de las políticas económicas menemistas. Por esos días se produjo un hecho que la iba a marcar para siempre, y fue la “ley de déficit cero” que el entonces ministro de economía, Domingo Cavallo, impulsó para achicar gasto público, y así fue como Pato sin mediar palabra le sacó el 13% de los ingresos a los jubilados y pensionados de la Argentina, actitud que le valió ser acusada como “traidora a la patria” por una incipiente dirigente que empezaba a mostrarse en los medios, Elisa Carrió. Choques todos estos que derivaron en su salida del ministerio, continuando sus días en el área de Seguridad Social.

Más tarde vino el Megacanje, el Blindaje y una Argentina que en sus calles se empezaba a respirar el “que se vayan todos”, detonado cuando el gobierno decidió quedarse con los depósitos bancarios de los ahorristas. Represión, muertes, helicóptero y fin de una de las etapas más nefastas.

 

Pero a Pato que le quedaba su trinchera “Unión por Todos”, esa que construyó con Beliz para saltar del barco menemista, pero que para ese entonces ya había construido estrategias con otros dirigentes como López Murphy y Reutemann, y junto a su primo Esteban Bullrich formaron “Recrear” para enfrentar a Macri en las elecciones de 2005 por la Ciudad de Buenos Aires, fracasando nuevamente. Fue Elisa Carrió quien la contuvo en su Coalición Cívica, y así Pato encabezó en 2007 la lista de Diputados Nacionales de una Ciudad que nunca la eligió para que gobernara. Cuatro años más tarde comenzó su coqueteo con el entonces alcalde porteño Mauricio Macri. Una relación que hoy continúa “espalda con espalda”.

 

Resumimos un poco la historia que hay detrás de la foto, y la contrastamos con el presente, para quienes llegaron a leer hasta aquí comprendan que nada es casual en la política argentina, y que dirigentes como Pato, siempre han defendido los mismos intereses, desde distintos lugares, con diferentes ropas, pero siempre en defensa de quienes ostentan el poder real en la Argentina.

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